MARINEROS QUE NO VOLVIERON A PUERTO

 

MARINEROS QUE NO VOLVIERON A PUERTO



Hubo un tiempo en que los marinos emprendían sus navegaciones desconociendo en numerosas ocasiones si volverían a regresar sanos y salvos al puerto del que habían salido. Las condiciones meteorológicas eran en la mayoría de los casos las culpables (naufragios o accidentes en las maniobras en medio de temporales, que solían acabar con la caída de los marineros desde lo alto de los palos a cubierta o directamente al mar), en otras ocasiones por enfermedades o epidemias que no se podían tratar a bordo y cuando se alcanzaba puerto era ya muy tarde, también hubo casos de fallecimientos en motines como fue el caso del capitán Agramunt. Hoy vamos a hablar de uno de estos marinos que un día salieron de su casa y no volvieron a regresar, en este caso como consecuencia de un accidente en el buque en el que se había embarcado como marinero.


Contemplando el Cabo Fisterra

En la Gaceta de Madrid núm 282 de 9 de octubre de 1879 en una notificación de la Administración Central. Ministerio de Estado. Dirección de Asuntos Judiciales. Cónsul de España en Nueva Orleans, se anunciaba el fallecimiento de tres marineros de la barca española “CABIECES” de la matrícula de Bilbao. Uno de ellos era el corcubionés Angel Juan Perales Carrera de 30 años de edad. La causa del fallecimiento no se mencionaba, lo mas probable sería una caída desde los palos. En esta misma nota se informaba que había dejado a su familia 391 francos, fruto de su trabajo a bordo.

Angel Juan Perales Carrera había nacido en Corcubión el 7 de enero de año 1849, era hijo del carabinero Juan Bautista Perales natural de Ferrol y de Teresa Carrera de Corcubión, su padrino era Angel Carrera. Como solía ser costumbre en los pueblos marineros en el año 1864 a la edad de 15 años se inscribió en la Matrícula de Marina para poder dedicarse a las industrias del mar, quedando anotado al folio 22 del antiguo Distrito Marítimo de Corcubión.

Vapor "Patiño" su barco en Filipinas



Un año después obtuvo licencia para navegar con la validez de un año. En el 1866 se encontraba navegando en alguno de los veleros pertenecientes a armadores de la zona. En el 1867 ingresa voluntariamente para servir una campaña de cuatro años en buques de la Armada, siendo destinado al Apostadero de Filipinas, donde se presentó el día 21 de febrero de dicho año, pasando destinado al vapor “PATIÑO”, que se encargaba del transporte de carga y pasaje entre los puertos de dicho Apostadero. Sin embargo por razones que desconozco no llegó a cumplir en Filipinas el tiempo al que se había comprometido y en una fecha desconocida desertó de su destino (puede que la distancia con el hogar fuese la causa principal), abandonando seguramente el archipiélago a bordo de alguno de los vapores o veleros que se dirigían a Europa. Dos años después tras haberse presentado ante las Autoridades de Marina fue destinado al Arsenal de Ferrol en calidad de arrestado por haber desertado del Apostadero de Filipinas. Permaneció en este destino hasta el 21 de noviembre de 1872 en que se le retiró del servicio por haber cumplido los cuatro años de campaña y nueve meses mas que le habían sido impuestos por desertor. En su estancia al servicio de la Marina alcanzo el empleo de Cabo de Mar. El 28 de noviembre del mismo año se le expidió licencia ilimitada de navegación, al poco tiempo de su regreso contrajo matrimonio con Carlota Rodríguez Ahilagas con la que tuvo dos hijas Juana y María Elena.


Como ya había hecho antes de entrar al servicio de la Marina, siguió su carrera como marinero en distintos buques hasta el fatídico año de 1879 en que lo encontramos como tripulante de la barca mercante española “CABIECES”, que realizaba viaje de Wilmington (Estados Unidos) a Amberes (Bélgica), en el que sería su último embarque y singladura.


La barca “CABIECES” había sido construida en Deusto (Bilbao) en el año 1870 para Dª Petra Cabieces, fue inscrita en el folio 84 de la 1ª lista de la Comandancia de Marina de Bilbao. Sus dimensiones era Eslora 40,50 metros, manga 8,51 metros, puntal 5,8 metros, toneladas brutas 458,23, toneladas netas 447,88.. En el año 1893 pasó la propiedad a Atanasio Arrizaga y Otros de Bilbao, el cual en el año 1900 la vendió a P. San Martín de Bilbao y en el año 1903 a Andrés del Río vecino de Villagarcía que sería su propietario hasta su desguace en el año 1914. Sus armadores la empleaban en el trafico comercial entre los puertos de América y Europa.


Penas y olas nunca vienen solas.


Fuentes: Archivo Personal, Gaceta de Madrid, Archivo Ramón García Filgueira







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